Del 25 al 28 de octubre de 2017, fui invitado por El Colegio Guadalupano Plancartino de San Salvador en la Republica de El Salvador de Centro América a participar como expositor en su primer Congreso Guadalupano Plancartino para festejar sus 150 aniversario, así como tener entrevistas en dos estaciones de radio y una televisora. Me acompañó como asistente mi hijo Arq. David Gustavo Ojeda Góngora.

Fui recibido por la Directora del Colegio Madre Martha Camacho quien asignó a la Sra. Inez Peixoto para ir por mí al Aeropuerto y al maestro Enrique Weil para acompañarme a varios lugares durante mi estancia.  En el citado colegio impartí tres conferencias sobre la Virgen de Guadalupe que menciono en la sección de Conferencias de éste mismo sitio Web.

San Salvador es la ciudad capital, sitio muy pintoresco con gran historia y tradición, sobre todo por haber sufrido mucho por las Guerrillas y la situación política.

Bien conocido es el caso del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a quien llaman “Monseñor Romero” quien es un gran mártir para El Salvador, se caracterizó por ser un siempre incansable luchador de los derechos humanos, condenó la represión por parte del ejército durante la guerra civil 1980-82. El 24 de marzo de 1980 fue asesinado por un disparo, mientras oficiaba la Eucaristía en la Capilla del Hospital La Divina Providencia, al momento de preparar la mesa para recibir el Cuerpo de Jesús.

Monseñor Romero fue beatificado por el papa Francisco quien el 23 de mayo de 2015 firmó el decreto respectivo.

Para el pueblo Salvadoreño Monseñor Romero es el más importante mártir de la iglesia Católica de ese país y se encuentra en proceso de Canonización. Tuve el honor de visitar su tumba que se encuentra en un piso especial debajo de la bella Catedral de San Salvador.

 

Durante la misma guerra civil, en los patios de la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador, también fueron asesinados seis sacerdotes Jesuitas: el Rector Ignacio Ellacuría, los padres Juan Ramón Moreno, Segundo Montes, Ignacio Martin Baro, Armando López y Joaquín López. Otros seis mártires reconocidos y venerados por el pueblo Salvadoreño.

En el local de UCA visité un bien organizado museo dedicado a éstos mártires en donde se encuentran las ropas que portaban durante su asesinato y muchas de sus reliquias. Asimismo estuve parado en el mismo lugar donde fueron asesinados que en la actualidad es un jardín lleno de flores.

El Salvador es un país en vías de reconstrucción porque precisamente los problemas de guerra civil y guerrillas que tuvieron durante muchos años detuvieron su avance, puede verse en diferentes lugares construcciones de obras públicas, se estima que el 55% de su población es católica.

Hay mucho que  visitar en éste país de mártires de la época contemporánea y sobre todo saborear su rica comida.

Mi gratitud a todos los maestros del Colegio Guadalupano Plancartino de San Salvador quienes me llenaron de atenciones y sobre todo de mucho cariño, especialmente su directora la Madre Martha quien dirige en forma extraordinaria este colegio de alta calidad académica y gran disciplina,  con cerca de 1,600 alumnos, extensivas gracias al Maestro Enrique Weil quien estuvo durante toda mi estancia acompañándome y enseñándome los interesantes lugares que visité y a la Sra. Inez Peixoto por sus amables atenciones.

Parte del éxito de la organización del Congreso del Colegio Guadalupano Plancartino fue la extraordinaria y disciplinada actuación de las Señoritas edecanes alumnas del propio Colegio quienes con su participación dieron realce al evento.

Tuve el honor de que estuvo presente durante mis conferencias Su Excelencia Monseñor José Luis Escobar Alas Arzobispo de San Salvador.

Durante mis conferencias en el colegio tuve el gusto de conocer a la Madre Superiora Elba Guadalupe Guzmán Díaz y a la gran investigadora e historiadora Madre Maria Guadalupe Guzmán Díaz quienes impartieron interesantes pláticas sobre su fundador el padre Antonio Plancarte y Labastida quien entre otras virtudes tuvo a su cargo la organización y realización de la coronación de la Virgen de Guadalupe en la ciudad de México el 12 de octubre de 1895.