Calidez humana en Antigua Guatemala

Calidez humana en Antigua Guatemala

Vestigios en la Catedral de Antigua Guatemala, joya colonial

 

Lunes, 2 de octubre de 2017 – Edición impresa
Fernando Ojeda Llanes (*)

Antigua Guatemala es una preciosa ciudad que se encuentra a unos 45 kilómetros de la capital de Guatemala, unida por una sola carretera que a partir de las 9 de la mañana queda invadida por un río de automóviles que impide el avance.

Es tan lento que lo que normalmente se recorre en 40 minutos puede llevar más de dos horas, de tal manera que para aprovechar bien el tiempo debe tomarse antes de las 8 para llegar rápidamente al destino. Sea saliendo de Antigua a la capital o viceversa, la ciudad se merece una segunda carretera.

Pero vale la pena. Cuando uno llega a Antigua inmediatamente se siente el brinco del vehículo al tomar las tradicionales calles empedradas que recorren toda la ciudad; la vista es extraordinaria: casas de ladrillo con techos de tejas rojas, majestuosas iglesias y conventos construidos en el interior del valle de Panchoy, rodeado de volcanes, montañas y verde vegetación.

La historia de Guatemala es rica en todos sentidos, inclusive en documentos del siglo XVI que se resguardan de una forma efectiva en el Archivo General de Centroamérica y en el de la Arquidiócesis de Guatemala. El investigador de Historia queda gratamente sorprendido al encontrar documentos escritos con antigua caligrafía y que solamente con conocimientos y experiencia en paleografía pueden leerse.

Para los investigadores Guatemala es un paraíso, no solamente por sus extraordinarios documentos históricos, sino también por su arqueología y sus construcciones, muchas en ruinas por haber sufrido derrumbes debido a terremotos o fenómenos climatológicos.

Para conocer la historia de los traslados que la ciudad ha sufrido durante siglos recorrí las diferentes poblaciones y valles. Estuve en el valle de Almolonga, donde se construyó la primera catedral de Guatemala, que fue afectada por la inundación ocasionada por la rotura del cráter del volcán del agua. Fue tal la cantidad de agua de las tormentas que llenaron su cráter que al rebosar provocaron una avalancha que arrasó con el pueblo.

Los sobrevivientes se trasladaron al valle de Panchoy, donde construyeron sus nuevas casas y la segunda Catedral. Posteriormente un terremoto destruyó parte de la población, incluyendo iglesias y conventos de piedra que ahora son enormes ruinas y que le dan un distintivo especial a esta población que se denomina Antigua.

La Catedral actual es la tercera que se construyó sobre algunas de las columnas de la anterior. En su parte posterior pueden admirarse las ruinas de columnas y paredes, que sirven de atracción turística. En este lugar fueron enterrados los restos del conquistador Pedro de Alvarado y el historiador Bernal Díaz del Castillo, amigo de Hernán Cortés y quien escribió la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”.

Parece increíble que la belleza de la ciudad provenga precisamente de las catástrofes. El pueblo guatemalteco nunca se da por vencido, ha superado enormes contratiempos y como una sola persona se han unido para reconstruir su ciudad.

Antigua Guatemala sería solamente una ciudad folclórica y turística si no fuera por su gente, que es la que la hace ser una ciudad sin igual; personas que se distinguen por su calidad humana, corazón de oro y sencillez extraordinaria; son felices con su pasado, pero más cuando sirven a sus semejantes.

Lo he sentido en carne propia, he realizado dos viajes a Antigua para hacer investigaciones históricas sobre los mercedarios y franciscanos, he encontrado material muy valioso, pero creo que lo que más he atesorado es el cariño y amor que me dieron en todo momento, las familias forman comunidades y grupos de Caballeros de Colón, cofradías y otros.

Recibí ejemplares atenciones de las familias Quiñones, Can, Ovalle y Contreras, y cariñoso trato de monseñor José Ramiro Pellecer, quien irradia santidad. No dejes de visitar Antigua Guatemala, disfruta su clima, arqueología y comida, pero sobre todo su calidez humana.

Contador Público Certificado. Maestro en Finanzas. Consultor de Empresas. Fernandoojeda.com. ferojeda@prodigy.net.mx.

octubre 2, 2017|Diario de Yucatán|
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